Actividades internacionales

Placa comemorativa en Buchenwald

9 mayo 2002

 

La placa conmemorativa es descubierta en el lugar del antiguo campo de concentración de Buchenwald.

 

Arnold Liebster StiftungEl director adjunto del Memorial de Buchenwald, Rikola-Gunnar Lüttgenau, y el antiguo detenido Max Liebster descubren la placa conmemorativa en memoria del grupo de los Testigos de Jehová internados en le campo.

 

Arnold Liebster Stiftung

La placa descubierta lleva, gravado en piedra, el siguiente texto :

 

«Hay que obedecer a Dios como gobernante antes que a los hombres» - Hechos de los Apóstoles 5, 29.
En memoria de los Testigos de Jehová perseguidos por motivos religiosos, que sufrieron o perecieron en este lugar.

 

Arnold Liebster StiftungPresente en el mismo lugar, una segunda placa, dedicada al recuerdo de otros objetores de conciencia, dice :

 

Al recuerdo de las victimas de la justicia militar nazi que rechazaron el servicio armado y decidieron no sostener un régimen inicuo.
De noviembre 1944 hasta marzo 1945, cientos de personas opuestas condenadas por los tribunales militares fueron transferidos de las cárceles militares al campo de concentración de Buchenwald.
Casi todos fueron seguidamente enviados al campo de Mittelbau-Dora donde muchos perecieron.

 

 

Arnold Liebster StiftungLas dos placas están fijadas en el lugar de las antiguas barracas de los detenidos, demolidas al principio de los años cincuenta. El edificio en pie en la parte posterior de la foto servia de almacén al campo.

 

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Placa conmemorativa
para los Testigos de Jehová en Buchenwald

El 9 de mayo de 2002 fue descubierta sobre el lugar de las antiguas barracas de Buchenwald una placa conmemorativa que recuerda los sufrimientos soportados por los Testigos de Jehová en la Alemania de Hitler.

Esta pequeña comunidad religiosa, que contaba entonces unos 25 000 miembros en Alemania, fue perseguida por el régimen nazi desde 1933.
Entre 1937 y 1945, unos  650 Testigos de Jehová (entonces llamados « Estudiantes de la Biblia ») fueron detenidos en el campo de Buchenwald donde eran sometidos a trabajos forzados, a privaciones y a malos tratos que fueron fatales para muchos de entre ellos.

Desde su llegada, eran inmediatamente asignados a los «  batallones disciplinarios » y obligados a los trabajos más duros y los más repelentes. Los SS los hacinaban en barracas especiales, aislados de los otros por alambradas de espino. En un primer tiempo, les fue totalmente prohibido escribir cartas. Más tarde, se les dio el derecho de enviar a sus familias un correo mensual, limitado a 25 palabras.

Habrían podido obtener una liberación inmediata firmando sencillamente un documento en el que se estipulaba que renunciaban a su fe. Pero pocos firmaron está « Declaración de renuncia ». El fundamento de su resistencia inquebrantable se basaba en el versículo 29 del capitulo 5 de los Hechos de los Apóstoles: « Tenemos que obedecer a Dios como gobernante antes que a los hombres. »

 La conmemoración del 9 de mayo en Buchenwald honoraba la entereza de aquellos Testigos de Jehová que, « por motivos religiosos (…) sufrieron o perecieron en este lugar » (Texto representado sobre la placa).

Los esposos Liebster, venidos de Francia para la inauguración, participaron en la conferencia de prensa como testigos oculares de aquella época. Simone Arnold-Liebster presentó Sola ante el León, una obra autobiográfica  donde ella relata la persecución que ella misma y su familia experimentaron de parte de los Nazis.

Max Liebster contó, también, su experiencia personal de joven Judio en  « el infierno de Buchenwald ».

 

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