{"id":5554,"date":"2022-03-11T13:12:11","date_gmt":"2022-03-11T13:12:11","guid":{"rendered":"https:\/\/alst.org\/?p=5554"},"modified":"2025-03-28T09:55:39","modified_gmt":"2025-03-28T09:55:39","slug":"biografia-breve-simone-arnold-liebster","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alst.org\/es\/historia\/biografias-es\/biografia-breve-simone-arnold-liebster\/","title":{"rendered":"Breve biograf\u00eda de Simone Arnold Liebster"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"136\" height=\"200\" src=\"https:\/\/alst.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/simone-arnold-liebster-enfant.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6037\"\/><\/figure>\n\n<p>\u00abHogar del Reich\u00bb era el lema en Alsacia en 1940. Esto significaba que todas las leyes nacionalsocialistas se aplicaban tambi\u00e9n en Alsacia. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en septiembre de 1941 -yo ten\u00eda entonces 11 a\u00f1os-, son\u00f3 el timbre de la puerta. Mam\u00e1 y yo esper\u00e1bamos a pap\u00e1 de vuelta del trabajo. Cuando abrimos la puerta, hab\u00eda agentes de la Gestapo que interrogaron a mi madre durante cuatro horas. Cuando se iban, uno de ellos grit\u00f3: \u00abNo volver\u00e1s a ver a tu marido. T\u00fa y tu hija correr\u00e9is la misma suerte que \u00e9l\u00bb.     <\/p>\n\n<p>Detuvieron a mi padre aquella ma\u00f1ana -era el 4 de septiembre del 41-. Le confiscaron el sueldo mensual que llevaba en el bolsillo, le cerraron la cuenta bancaria y a mi madre le negaron el permiso de trabajo. El lema de las SS era: \u00abNo hay sustento para esta sabandija\u00bb.  <\/p>\n\n<p>Durante este tiempo, la presi\u00f3n en la escuela de gram\u00e1tica sigui\u00f3 aumentando. Cuando el profesor entraba en clase, los 58 alumnos ten\u00edan que levantarse y decir: &#8216;\u00a1Heil Hitler! Cuando entr\u00f3 el cura, dijo: &#8216;\u00a1Heil Hitler! Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or&#8217; Los alumnos respondieron: &#8216;\u00a1Heil Hitler! Me negu\u00e9 a hacer el saludo alem\u00e1n. Me advirtieron que tendr\u00eda que abandonar la escuela si no se produc\u00eda ning\u00fan cambio en el plazo de una semana. Por fin lleg\u00f3 el d\u00eda en que tuve que anunciar mi decisi\u00f3n delante de la clase. El director me dio cinco minutos para devolver el saludo alem\u00e1n o abandonar la escuela. Todav\u00eda hoy recuerdo c\u00f3mo me sent\u00ed: me pesaba la cabeza, las piernas quer\u00edan negarse a cumplir con su deber, el coraz\u00f3n me lat\u00eda a toda velocidad, pero me mantuve firme y entonces me enviaron de vuelta a la escuela primaria. Pero no me permitieron decirle a nadie por qu\u00e9 tuve que dejar la escuela primaria. Quer\u00edan dar la impresi\u00f3n de que era un alborotador y un ladr\u00f3n y que por eso me hab\u00edan expulsado.<\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright\"><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"200\" src=\"https:\/\/alst.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/simone-arnold-liebster.jpeg\" alt=\"Retrato favorito de Simone Arnold\" class=\"wp-image-3363\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Simone Arnold Liebster<\/figcaption><\/figure>\n\n<p>Tambi\u00e9n sufr\u00ed mucha presi\u00f3n f\u00edsica y psicol\u00f3gica en la escuela primaria. Una vez me golpearon hasta dejarme inconsciente e incluso prohibieron a nuestro m\u00e9dico de cabecera que me ayudara. El psiquiatra de la Gestapo me interrog\u00f3 durante m\u00e1s de una hora, tras lo cual me llevaron ante el tribunal de menores. All\u00ed me dijeron que me enviar\u00edan a un centro de reforma y luego me trasladar\u00edan a un campo de concentraci\u00f3n si me manten\u00eda firme en mis convicciones. \u00abAmenaza con degenerar su car\u00e1cter, es un peligro para sus compa\u00f1eros\u00bb, fue la sentencia del tribunal.    <\/p>\n\n<p>A los doce a\u00f1os me enviaron al \u00abWessenbergische Erziehungsanstalt Konstanz\u00bb. All\u00ed empez\u00f3 una nueva vida. En cuanto llegu\u00e9, me quitaron los zapatos porque los 35 ni\u00f1os ten\u00edan que andar descalzos desde Pascua hasta oto\u00f1o. Seis ni\u00f1os ten\u00edan m\u00e1s de 12 a\u00f1os y ten\u00edan que encargarse de lavar, remendar, coser y trabajar en el jard\u00edn. El d\u00eda empezaba a las 5.30 de la ma\u00f1ana con la limpieza de la casa. La comida de la ma\u00f1ana siguiente era un plato de sopa a las ocho. Por la ma\u00f1ana hab\u00eda clases en la instituci\u00f3n, por la tarde costura y trabajos pesados de jardiner\u00eda. Estaba absolutamente prohibido hablar durante todo el trabajo. Se nos permit\u00eda ba\u00f1arnos dos veces al a\u00f1o y lavarnos el pelo una vez al a\u00f1o. No hab\u00eda tiempo para jugar. Los castigos consist\u00edan en palizas y privaci\u00f3n de alimentos.          <\/p>\n\n<p>Si se sorprend\u00eda a un alumno hablando, se le golpeaba en los dedos con una vara el\u00e1stica con todas sus fuerzas. Despu\u00e9s, el ni\u00f1o ten\u00eda que levantarse durante la cena y decir en voz alta: \u00abGracias, no puedo comer porque estoy castigado\u00bb. Esto pod\u00eda hacerse hasta siete veces seguidas: 7 golpes \/ 7 veces sin cenar. Tambi\u00e9n podr\u00edan encerrarte de uno a tres d\u00edas. Para ser bien vistos por los educadores, los alumnos a veces se traicionaban entre s\u00ed y observaban con malicioso regocijo c\u00f3mo se produc\u00eda el castigo.    <\/p>\n\n<p>Unos meses m\u00e1s tarde supe que mi madre hab\u00eda sido enviada a un campo de concentraci\u00f3n. No volvimos a encontrarnos hasta el final de la guerra. Cuando mi madre me recogi\u00f3 en el hogar infantil, no la reconoc\u00ed; estaba demacrada por el hambre, enferma, con la cara herida por un bombardeo a\u00e9reo y la voz apenas audible. S\u00f3lo cuando obtuvo el permiso legal del juez para llevarme con ella, me di cuenta de que era mi madre.   <\/p>\n\n<p>Volvimos a encontrar nuestro piso y empezamos a amueblarlo. Pap\u00e1 tambi\u00e9n regres\u00f3 en mayo del 45, despu\u00e9s de haber pasado un tiempo en los campos de concentraci\u00f3n de Dachau, Mauthausen y Ebensee. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda sobrevivido y estaba de vuelta en casa.  <\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n puedes encontrar una biograf\u00eda de Simone Arnold-Liebster en el sitio web de la fundaci\u00f3n conmemorativa: <a href=\"https:\/\/www.verfolgung-von-jugendlichen-im-ns.de\/biographies\/simone-arnold\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">https:\/\/www.verfolgung-von-jugendlichen-im-ns.de\/biographies\/simone-arnold<\/a><\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"294\" src=\"https:\/\/alst.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/simone-max-liebster.jpeg\" alt=\"Simone y Max Liebster como testigos contempor&#xE1;neos en el acto Memoria de un testimonio\" class=\"wp-image-3352\" srcset=\"https:\/\/alst.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/simone-max-liebster.jpeg 400w, https:\/\/alst.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/simone-max-liebster-300x221.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Simone y Max Liebster como testigos contempor\u00e1neos en el acto Memoria de un testimonio<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHogar del Reich\u00bb era el lema en Alsacia en 1940. 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